martes, 8 de septiembre de 2015

RUTA MÁGICA por Bruselas, Gante y Brujas (29 de diciembre a 2 de enero)

Un ruta idílica que además en navidad cobra especial fuerza y encanto. Empezamos nuestra ruta en la capital de Bélgica y una de las principales sino la principal capital burocrática de Europa donde se encuentran instituciones tan importantes como el Parlamento y la Comisión Europa.

Teníamos claro que queríamos vivir el ambiente navideño de primera mano en alguna ciudad del centro de Europa. Finalmente seleccionamos Bélgica por la facilidad de transporte en tren a ciudades cercanas como Gante y Brujas con ese encanto tan especial. En nuestro caso preferimos empezar nuestro viaje por Bruselas y desde allí visitar las otras dos ciudades. El vuelo llegaba a media mañana al aeropuerto Charleroi que esta bastante alejado de la capital pero eso no fue un problema porque reservamos un bus bastante cómodo y con buenas críticas que además reservando con tiempo te sale muy económico. A medio día del día 29 habíamos aterrizado.


Escogimos el moderno y confortable hotel Thon EU en el barrio europeo con metro justo en la misma puerta para estar en la zona centro en pocos minutos. El hotel muy bueno y moderno con un personal de recepción muy amables. El barrio europeo tiene la ventaja de estar justo al lado de la zona centro y además con el añadido de sus bajos precios en épocas de vacaciones cuando las instituciones europeas están vacías. En dos o tres estaciones estás en el centro. Impresionante la plaza central de Bruselas en Navidad con el famoso y gigante árbol y el portal de Belén en uno de sus extremos. Las luces acompañadas de música se proyectan regularmente sobre la fachada del ayuntamiento y crean un ambiente inigualable.


Desde la Grand Place hasta la zona de Sainte-Catherine los puestos navideños con adornos y comida de todo tipo inundan todo el centro. Nos llevamos una grata sorpresa al llegar a la Gand Place y observar la gran cantidad de personas que llenan todas las calles aledañas. Los olores se entremezclan y las luces navideñas recorren las principales arterias de la capital dándole un colorido espectacular. Lo primero que hacemos es tomarnos el Gofre y el vino caliente con canela tan típico de estas fechas en estos lugares y que dicho sea de paso viene genial para entrar en calor un ratito. En la plaza Sainte-Catherine los puestos navideños son aún más mágicos si cabe y se completan con una gran pista de patinaje sobre hielo y una enorme noria que forman gran postal navideña que parece sacada de los mejores cuentos infantiles. Cenamos unos pinchos de cordero, unas patatas con beicon, cebollita y salsa de nata y para terminar una fondue dentro de pan desmigado que nos pareció excelente. Para hacer la digestión unas risas en un mini pasaje del terror bastante infantil instalado en la misma plaza pero suficiente si quiere reírte un rato. Al día siguiente había que madrugar y nos fuimos temprano al hotel disfrutando nuevamente del recorrido hacia la Grand Place pero en sentido inverso.


En el segundo día (30) la mañana la dedicaríamos a una visita guiada de unas 3 horas por el centro de la ciudad con una conocida compañía gratuita que mereció al final del recorrido una gran propina por el trabajo bien hecho. Nos acompañó por el centro de la ciudad viendo zonas no tan turísticas (y algunas muy turísticas como el Manneken Pis que no podía faltar) y sobre todo contando detalles no tan conocidos. Sus explicaciones históricas te hacían entender a la perfección todo lo que ibas viendo por el recorrido. A la hora del almuerzo fuimos al centenario restaurante Le Cirio junto al edificio de la Bolsa que guarda todo el encanto de un restaurante de época. Comimos genial y el precio no fue desorbitado ni mucho menos para la calidad de la comida y lo curioso del sitio. Por la tarde realizamos una actividad bastante recomendable que es conocer a un Greeter que hable tu idioma (previo contacto por internet) para que te lleve por las zonas de la ciudad que los turistas no suelen visitar. Son ciudadanos que se apuntan a una organización y se dedican enseñar su ciudad gratuitamente y sin ningún tipo de propina a los viajeros y visitantes. Nos pareció genial y al terminar invitamos a la mujer a unas copas en un lugar de gente joven que nos había recomendado ella misma y que era una especia de almacén habilitado como sitio de copas muy peculiar. Tras una cena por los puestos navideños, volvimos al hotel.

En el tercer día (31) nos tocó madrugar bastante para coger un tren hacia la ciudad de Gante a media hora donde teníamos reservadas otras dos noches. Teníamos visita guiada por la ciudad a las 11 con lo cual había que darse prisa para dejar maletas en el hotel y volver a zona de comienzo de la visita. Aquí el hotel estaba a un paso del mismo centro ya que en solo 3-4 minutos andando te plantabas en la misma catedral. El Sandton Grand Hotel Reylof es un palacio histórico que impresiona tanto por fuera como por dentro. Lujo, confort e historia harán de tu estancia un recuerdo imborrable. Todo es perfecto en este idílico palacio y más tratándose de la última noche del año.


Nos llevaron por toda la zona histórica y la verdad es que Gante me ha parecido un lugar fabuloso donde se mezclan perfectamente historia con modernidad, turistas con foráneos, relax con diversión y un largo etcétera. El centro de la ciudad esta formado por la catedral y sus dos iglesias con un rio cruzado por puentes y fachadas de edificios medievales. Famosa es la vista de la tres torres desde uno de los puente que describen muy bien ese ambiente melancólico que recorre todas sus calles. Los puestos navideños inundan también aquí toda la zona centro y se puede comer de manera barata en muchos de ellos o montar en la noria o el tiovivo que instalan. Si lo prefieres puedes patinar sobre el hielo en una enorme pista central. Al terminar la visita dedicamos fuimos directamente a un enorme puesto navideños donde tenían unas grandes salchichas a precios inigualables y la verdad es que la cola de gente acreditaban la calidad-precio del lugar. La tarde a visitar algunos rincones que durante la visita nos llamaron la atención y tras tomar un café a media tarde volvimos a nuestro hotel para prepararnos para la noche de fin de año. Una pena no haber podido entrar en el Castillo de Gante que estaba cerrado.

Habíamos reservado en un restaurante con vistas a un rinconcito de unos de los canales de la ciudad. Se portaron fenomenal y nos guardaron la mejor mesa con una velita y unas vistas fabulosas. La noche era lluviosa y fría pero no desmerecían en absoluto lo especial del momento sino que muy al contrario todo cobraba incluso mayor encanto. Cenamos una enorme olla de mejillones tan típicos en Bélgica y de segundo una carne con salsa y patatas. Un dulce postre de mouse de chocolate y natilla caramelizada y a caminar hacia la zona de la ciudad donde se lanzan los fuegos artificiales (zona de Portus Ganda) y que no tenía perdida porque simplemente había que seguir desde el centro hacia el este de la ciudad.

Llegamos sobre las 11 y esperamos una hora porque vimos que la gente empezaba a agolparse y a coger los mejores sitios. Una cuenta atrás proyectada sobre una pared enorme te hacía mas amena la fría y helada espera. Por fin llego la hora. Con el final de la cuenta atrás decenas de fuegos artificiales de múltiples colores inundaron el oscuro cielo de Gante reflejándose en los tejados históricos de los edificios y logrando crear una atmósfera muy especial. De vuelta al hotel estaban celebrando allí una fiesta de fin de año y nos sentamos a tomar algo antes de subir a la habitación y poner fin a este día tan agotador pero a la vez encantador.

Cuarto y último día. Desayunamos y partimos hacia la estación de tren para poner rumbo a Brujas a una media hora. Habíamos visto tantas fotos de esa villa que estamos deseando poder recorrer sus calles aunque fuese en un día tan frió como aquel. Bajamos del tren y pusimos rumbo al centro a través de una ruta que habíamos preparado en casa para poder aprovechar el día al máximo. Los cisnes nos dieron la bienvenida mientras se desplazaban suavemente y elegantemente por los canales. La piedra y el silencio inundaban toda la ciudad a nuestro paso aunque con el paso de las hora había cada vez más gente (aconsejo llegar temprano). Era como estar dentro de una de las zonas de un parque temático que sin embargo era realidad y no ficción. Nos fotografiábamos en cada rincón porque era imposible pasar por ellos y no pararte a contemplarlos. Patios adornados y pequeñas plazas escondidas detrás de callejones que parecían no tener salida te atraían hacia ellos. Llegamos a la plaza del ayuntamiento donde está la famosa torre. Una vez más todo estaba lleno de puestos navideños y pista de patinaje. 
                
Almorzamos junto a uno de los famosos rincones de la ciudad donde cientos de turista se agolpan para hacerse esa foto tan esperada que sirva para definir el día que visitaron la urbe. Por la tarde en varias calles analizamos las distintas opciones que existían para poder comprar algún recuerdo y algo de chocolate aunque los precios eran desorbitados y preferimos dejarlo para la mañana del día siguiente en Gante antes de partir de vuelta hacia el aeropuerto. Como dije, Gante es una ciudad con muchos turistas pero también muy poblada de foráneos y eso facilita la opción de comprar a precios normales y no abusivos como en Brujas. Cenamos en un local camino del tren y volvimos hacia la estación para coger el tren hacia Gante donde nada más llegar fuimos directos al hotel muy cansados. Brujas es para disfrutarla y para recorrerla sin prisas ni estrés. 


El día siguiente apenados por el fin de la escapada hicimos las compras de rigor y a media mañana volvimos había Bruselas para desde allí partir al aeropuerto y poner rumbo a España. La ruta es genial y muy cómoda de hacer aunque recomiendo si se tiene algún día mas, aprovecharlo para visitar Amberes. Con ello habréis visto lo esencial de ese país tan fantástico como es Bélgica. 

www.esehotel.com

2 comentarios:

  1. Que bonito!!
    Desde luego que es un lugar maravilloso donde pasar las navidades, disfrutar del ambiente y por supuesto de un buen chocolate!!

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  2. Hola Fiona. Te puedo asegurar que es de lo mejorcito que hay en Europa precisamente para todo lo que tu dices. Gracias por el comentario. Esperamos que te haya gustado nuestro post sobre Bélgica. Te esperamos de nuevo en nuestro blog. Saludos

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