jueves, 11 de febrero de 2016

POLONIA la gran desconocida que queríamos descubrir en nuestro viaje

A pesar de ser un país de gran extensión y con una gran historia, todavía no es un destino turístico por excelencia aunque la tendencia va cambiando cada vez más. Este año, por ejemplo, Wroclaw que es una de sus ciudades más importantes del país será la Capital Europea de la Cultura y a buen seguro situara a este país como destino turístico en el mapa. Nuestro viaje, sin embargo, se situaría en el centro-sur del país, en la ciudad de Cracovia tristemente conocida por los terroríficos sucesos de la Segunda Guerra Mundial, por su gueto, por el campo de concentración de Auschwitz y por Steven Spielberg y su película La lista de Schindler.


Polonia es un país con un nivel de vida bastante más bajo que España y eso se nota en sus precios de restauración aunque no tanto en los de alojamiento y excursiones. Un menú bastante completo para almorzar puede rondar los 5 euros e incluso en algunos lugares los 4 euros. Su moneda es el Złoty (1 euro equivale a unos 4,4 Złoty). Podrás cambiar en multiples oficinas de cambio del centro pero ojo porque algunas son verdaderas estafas al turista. Recomendaría alguna pero nuestra política es no dar publicidad por el blog así que únicamente recomendarte que mires bien en los foros antes de decidir tu lugar de cambio. Nosotros habíamos seleccionado el Hotel Santi 4* un alojamiento muy céntrico justo al lado de la Plaza del Mercado de Cracovia (Rynek Główny) y que tenia un ambiente muy acogedor con grandes y confortables habitaciones. Como de costumbre íbamos a patear toda la ciudad desde la mañana a la noche y queríamos una sitio cómodo donde reponer las pilas. El día de llegada (muy temprano) lo dedicamos a conocer la ciudad, situarnos y hacer uno de los tour gratuitos consistente en descubrir toda la zona judía de la ciudad donde estaba el antiguo gueto y donde se rodó parte de la película La lista de Schindler con fábrica incluida (bastante cambiada). Tengo que decir que nos preció desde el principio una ciudad muy buena para descubrir a pié con bellos contrastes (entre zona judía y zona del centro histórico), muy segura y con gente muy amable. El centro neurálgico de la ciudad es la Plaza del Mercado o Rynek Główny y desde allí se empiezan a organizar los distintos barrios hacia la zona más exterior. La plaza en el mes de junio tenia un magnífico ambiente nocturno en el que las terrazas se llenaban de gente y los músicos y coches de caballos te ambientaban con sus sonidos. El día siguiente a primera hora teníamos reservado otro tour que nos iba a llevar por todo el casco antiguo para terminar en el magnífico Castillo y Catedral de la ciudad, ambos situados uno junto al otro encima de la colina Wawel. Allí arriba todo es diferente y las vistas de 360 grados son impresionantes. Destacaría del centro de la ciudad precisamente esa zona de la colina, la Plaza del Mercado y la calle principal que une ambas zonas y que tiene el nombre de Grodzka. Tampoco podemos olvidar la fantástica calle que une la Plaza del Mercado hacia la muralla de la zona norte y que se llama Floriańska.
                       



Aquí os pongo algunas fotos de parte de la comida que pudimos degustar en nuestro viaje con platos típios de la zona. Especial mención a los pierogi que es una pasta rellena riquísima o las albóndigas gigantes de carne. También muy típicas las sopas de todo tipo y las carnes con salsas. Por último, los fantásticos pancakes que tomábamos al desayunar en nuestro hotel junto con otros deliciosos platos. Nos sorprendía gratamente que podíamos comer en muy buenos restaurantes por la mitad de lo que hemos gastado en otros países europeos durante nuestros viajes. Sin duda, es el sitio más económico que hemos visitado hasta la fecha. 

Como en todas nuestra escapadas, aquí también teníamos preparadas un par de excursiones para los siguientes dos días. La primera a las impresionantes Minas de sal de Wieliczka y la segunda  a Auschwitz (también a Birkenau o Auschwitz II). Las Minas de Sal a 10 km de Cracovia las recorrimos con una excursión contratada vía Internet y con salida desde el centro de Cracovia. Era una antigua mina de tamaño descomunal con más de 300 metros de profundidad y unos 200 km de vías (solo se recorren 3,5) declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. En la actualidad de las más de 2000 cuevas o galerías solo se visitan algo más de 20. Lo más impresionante es que algunas de las galerías son de tamaño tan espectacular que incluso tienen construidas capillas, salones e incluso una catedral. Cuando empiezas a descender por las escalaras hacia el "fondo de la tierra" parece que llegarás al núcleo de nuestro planeta... Es como bajar un rascacielos por sus escaleras pero hacia el interior de la tierra (y eso que que no se llega ni a la mitad de su profundidad real) Todo lo que verás dentro la misma es de sal, incluidas las figuras, bancos, paredes y techos. Una auténtica obra de arte que no podrás perderte. Puedes llegar igualmente desde el centro de Cracovia en bus urbano aunque luego allí tendrás que adaptarte a los grupos de visita que tenga tu propio idioma, por lo que no estaría de más que fueras con excursión contratada desde la ciudad para evitar contratiempos.




Auschwitz que era nuestro destino del tercer día está bastante más alejado de Cracovia (unos 70 km) y es más aconsejable hacerlo guiado por un profesional que os ayude a llegar desde la ciudad hasta el campo y que además os lo enseñe él mismo. Cuidado porque algunas empresas solo te cobran por llevarte hasta el campo pero luego se desentienden y son los mismos guías del campo los responsables de enseñártelo. El desgraciadamente conocido Auschwitz está formado por dos complejos. El primero Auschwitz que era la parte administrativa y más tarde también Campo de Concentración está formado por multitud de barracones y el segundo  Birkenau o Auschwitz II tenia únicamente la finalidad de concentrar y exterminar a los judíos. El segundo es el que tantas veces ha salido en las películas con las famosas vías de tren que llegaban a los andenes dentro del mismo campo donde los prisioneros eran clasificados. El primer campo es también un museo donde se exponen latas de Zyklon B (gas utilizado en las cámaras de gas), ropas, zapatos, enseres, maletas e incluso pelo real de los antiguos prisioneros. También podemos presenciar la antigua zona de ejecuciones, zona de prisiones, zonas de estancia, zona de juicios etc. El segundo completo Birkenau se encuentra a unos minutos en coche del primero y fue construido para dar cabida a la enorme afluencia de prisioneros que llegaban desde todos los puntos de Europa. Aquí se puso en marcha la famosa "solución final" y a partir de entonces cuando este Campo paso a conocerse como uno de los mayores terrores que ha creado el ser humano en la historia. Sobra decir que todo es impactante, lúgubre de atmósfera enrarecida  y que además el respeto de los visitantes es absoluto. Algunos dicen que es macabro visitar ese lugar aunque otros defiende que es necesario para que la historia no se vuelva a repetir. Yo dejo que cada cual piense y decida si quiere o no visitarlo.   Lo que está claro es que no dejará indiferente a nadie. 



                   

                     


Al día siguiente nuestro viaje acababa ya pero no antes de hacer el último copioso desayuno en nuestro Hotel Santi. El conductor del transfer que habíamos contratado nos esperaba en la puerta para llevarnos al cercano aeropuerto Juan Pablo II Cracovia-Balice (a unos 11 km del centro). Un pena irse de este magnífico país pero lo hacíamos contentos de lo que habíamos visto y además con la certeza de volver para visitar Varsovia y Wroclaw en otro próximo viaje.