martes, 12 de abril de 2016

ESCAPADA a Bolonia, Ferrara y Venecia

Italia es un museo al aire libre de norte a sur y de este a oeste. Eso nadie lo discute, pero como en todo museo siempre quedan rincones o salas menos visitadas y que esconden igualmente verdaderas obras de arte. Algo así pensé yo cuando se me ocurrió visitar Bolonia y Ferrara (luego amplié con Venecia). Bolonia es una ciudad universitaria típica italiana con sus encantos y virtudes. Ferrara es una villa que bien merece una visita si estás o pasas cerca de ella. Nuestro punto de partida era Bolonia y allí nos alojamos durante nuestra escapada. Como bien saben aquellos que leen nuestro blog siempre preferimos hospedarnos en un solo sitio y desde allí visitar otras ciudades en el día evitando así cambiar de hotel pues creemos que para una escapada es lo más cómodo.

Empezando con nuestro primer destino que fue Bolonia, el vuelo llegaba tempranito y teníamos todo el día por delante para perdernos por sus calles y ojear todos sus rincones. La Piazza Maggiore su centro y desde allí todo lo interesante para el turista esta a pocos minutos andando. Recomiendo llegar a ella a través de la Via dell'Indipendenza que sería una arteria principal que desemboca en la misma plaza. No os perdáis la catedral cuya fachada pasa desapercibida justo antes de entrar en la plaza pero que tiene un interior bastante digno de visitar. La plaza es para disfrutarla y admirarla, así como los Palacios que la rodean (Accursio, Podestà, Re Enzo, Banchi, dei Notai...). Podeis entrar gratuitamente a la Biblioteca Salaborsa cuyo techo os dejara impresionados. En uno de los extremos tenemos la famosa y peculiar Basilica de San Petronio con su fachada a medio terminar y en el centro de la plaza la fuente de Neptuno que domina imponente toda la plaza. La Basílica es sobria en su interior pero a la vez muy diferente de cualquier Basílica que hubiese visto antes. Las dimensiones de su nave son además muy considerables y cuenta con algunas capillas laterales que son bastante interesantes.

Nuestra siguiente visita era las famosas Dos Torres medievales y concretamente la que se podía visitar. Es una de las subidas panorámicas que más me ha gustado en mis viajes porque guardan todo el encanto de antaño y además parecía interminable una vez empiezas a ascender por su estrecho interior. Arriba las vistas de 360 grados son fabulosas y el video que grabé en HD todavía suelo visualizarlo muy a menudo porque el buen día que hacía me permitió grabar una muy buena panorámica de la ciudad y sus calles. Eso sí, no es apto para personas con vértigo. Una cosa que me llamó la atención de las torres es que son tan delgadas y tan altas que cuando estas en su base pero un poco alejado si las miras con detenimiento parece que se mueve de un lado a otro y el mareo está asegurado.

La siguiente visita era el complejo de la Basilica de Santo Stefano y digo complejo porque en realidad son dos claustros y tres iglesias perfectamente conectadas por su interior. Todo fue impresionante pero sobre todo las dos iglesias más antiguas permitían imaginar la época antigua en la que los ciudadanos pasaban por su interior. Me encantó y además recomiendo encarecidamente que si estáis en Bolonia no dejéis de visitarlas porque no os defraudarán.

Por último, tras el almuerzo, nuestra ruta del día terminaría con la visita del Archiginnasio de Bolonia (antigua Universidad de la ciudad) que tanta fama le hizo ganar. Allí vimos el Teatro Anatómico y el Aula Magna que hay que ver sí o sí al viajar a la ciudad. Allí nos detuvimos para contemplarlo detenidamente porque merecía la pena una pausa en aquél lugar. Nuestros pies también lo agradecerion mucho.

El día terminaba con cenita en la placita Galvani justo enfrente de la entrada del Archiginnasio. Allí en el café Zanarini nos tomamos el famoso aperitivo acompañado del famoso Spritz que aunque no me gustó mucho pero que era necesario probar porque todos los autóctonos estaban en sus terracitas tomando el suyo. Además tuvimos mucha suerte porque había un pequeño concierto de una orquesta en la misma placita y con la parte trasera de la Basílica de fondo fue genial. Después volvimos al Savhotel que habíamos elegido para nuestra escapada y que aunque estaba alejado del centro tenia bus cercano que tardaba unos 15-20 minutos al centro. Por cierto, buena calidad-precio ese Savhotel con un desayuno y confort más que notable.


El día siguiente visitamos Venecia ya que aunque en un principio no estaba en nuestros planes al final decidimos incluirla. Cogimos una buena oferta de billetes de alta velocidad y nos plantamos en la estación de Santa Lucia. Para todo el mundo que visite Venecia durante solo un día, recomiendo que se monten en el vaporetto 1 o 2 justo en la salida de la estación (7 euros billete sencillo) y que vayan hasta la parada de San Marco o la siguiente llamada Zaccaria. Allí se pueden bajar y visitar tranquilamente la Plaza de San Marco y su Catedral. Nosotros no visitamos el Palacio Ducal porque preferíamos tener más tiempo para callejear. La ruta en ese día es muy sencilla porque se limita a ir en sentido opuesto callejeando de vuelta a la estación de Santa Lucia pero no en linea recta sino haciendo una especie de zig zag que os permita ver todos los rincones más bonitos de la ciudad. Nosotros teniamos pensado almorzar a la altura del Puente Rialto y desde allí continuar callejeando de izquierda a derecha en dirección estación. Cuando caiga la noche os recomiendo también ir saliendo en algunas zonas hacia el Gran Canal por la zona frente al Casino para que podáis ver los Palacios iluminados mientras os vais acercando a la estación. La ruta es muy sencilla y podéis alargarla o acortarla según vuestras preferencias (os adjunto foto orientativa del mapa). En el camino podéis ver canales encantadores, iglesias, puentecitos, plazas fabulosas y un sinfín de rincones que tantas veces hemos visto en las películas o reportajes de televisión. Cogimos el último tren de las 12 de la noche para poder disfrutar de Venecia al máximo con las luces encendidas y la verdad es que fue un acierto porque con unas 13 horas que estuvimos nos dio tiempo a ver todo lo principal de la ciudad y además a ir relajadamente parándonos en los souvenirs que los hay en todas las esquina de la ciudad. La cena la hicimos en un restaurante que hay justo antes del Puente de los Descalzos que cruza ya hasta la estación. A nosotros tras la cena incluso nos dio tiempo a pasear por el barrio que esta justo al lado de la estación de tren. 
Nuestro último destino en la escapada era Ferrara a media hora en tren y que fue sin duda unos de los mayores descubrimientos que he tenido en mis viajes. Me esperaba mucho menos y me encontré una gran ciudad ideal para visitar en un día con multitud de museos y palacios por descubrir. Adquirimos una tarjeta turística con precio de 10 euros que te permite tener una pequeña rebaja en todas tus visitas y que además sirve para 48 horas por si haces noche en la ciudad (las hay de 3 días y de 6 también). Desde la estación de tren hay una agradable caminata hasta la primera parada que era Castillo Estense cuyo interior no merece mucho la pena pero como igualmente se incluía en la mencionada tarjeta turística pues lo visitamos. Tuvimos una gran suerte al llegar a la entrada del castillo pues coincidimos ese día con una famosa carrera de coches clásicos que recorre Italia y que ese día tenía justo el control parcial de tiempos en la misma puerta del Castillo. Allí nos quedamos un ratito viendo pasar esos coches de época pero muy cuidados. Cuando llegué a casa pude ojear un poco en internet y vi que esa carrera goza de un enorme prestigio en el país y va parando en ciudades monumentales entre etapa y etapa. Desde el Castillo Estense fuimos a la Catedral cuyo lateral y fachada era algo que nunca antes había visto porque era precioso pero a la vez muy extraño. Pequeños arquitos con pequeñas columnas y casas adosadas a la misma catedral junto a una largo pórtico. Como digo, tenia un gran encanto y presidía la plaza que también era muy bella. Su interior era igualmente bonito y peculiar. Una vez concluimos nuestra visita comenzó nuestro rápido periplo por la ciudad como una cuenta atrás (creo que ver sus museos merece más de un día) por el Palazzo dei Diamanti y sus bellísimas obras, Museo Civico di Storia Naturale igualmente recomendable, Palazzo Schifanoia y el Museo de la Catedral. No tuvimos suerte con el Monastero di Sant'Antonio in Polesine que cerraba justo ese día pero os recomiendo una visita si tenéis la suerte de encontrarlo abierto. También nos dejamos algún que otro rincón por explorar. Por la noche volvimos hacia Bolonía donde llegamos a eso de las 10 de la noche. Había que descansar para volver al aeropuerto a primera hora de la mañana. 
  




www.esehotel.com

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